Atravieso la calle y llego al lugar designado para comprar comida el día de hoy. Ordeno lo que me apetece; en realidad esas pizzas son horribles, pero es lo más cercano que hay, además son baratas y no cuento con mucho dinero. Pido mi pizza mediana. La muchacha que trabaja ahí se ve tan triste, que yo me empiezo a sentir de la misma manera. Empiezo a mirar mi alrededor, a lado izquierdo hay un puesto de revistas un poco descuidado, el señor que lo atiende trae un playera sucia y rota (pude ver su pezón sin ningún impedimento todo el tiempo en el que estuve esperando mi pizza). A lado derecho un puesto de garnachas solo, sin gente, como el estadio Azteca, cuando el América no gana (maldita gallina, eres tan amargaaaa!). Empecé a observar a la gente y mire a un invidente que pedía dinero a unos metro de mi, juro que era igualito a Bob Dylan. La gente de la zona ya lo conoce y supongo que no le va mal.
Era un lugar tan sucio, todo era muy gris. Intentaba no sentir mal pero no podía, entre la cara tan triste de la mujer pizzera y el color tan gris de el lugar, mi estomago se revolvió y sentí unas ganas inmensas de vomitar. Me contuve. La pizaa estaba lista, la pague y me fui de ahí tan triste y asqueado.
De nada sirvieron mis esfuerzos en el puesto, llegue a mi casa, probé la pizza y vomite sin parar.
Moraleja: si un pizza mediana te cuesta 35 pesos, no la compres. Tal vez la pides de peperonni y te la dan de perro.
Buen día
Paz :)
que asco pizza de perro D:
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