diciembre 11, 2009

Luces y bicicletas.

El auto avanzaba a una velocidad tan baja que podía observar los arboles y distinguir los gestos de la gente. Me encontraba en el asiento trasero de lado del conductor. Yo solo observaba todo. Nunca me detengo a observar nada, siempre he tenido esa mala costumbre. Siento que si me detengo por un momento la vida se me saldrá de las manos. Mi ipod reproducía sonidos que se iban fundiendo con todo lo que miraba, gente en bicicleta, niños que perseguían globos de colores pastel, parejas discutiendo y parejas que fundían sus almas con un beso.
Yo solo repetía en mi cabeza, "ya quiero que acabe, no lo soporto, no soporto mirar tanta belleza", mientras frotaba mis palmas contra el asiento. A la mitad del trayecto sentí unas ganas inmensas de llorar, pero no encontraba el motivo. No entendía nada de lo que estaba pasando. Cuando baje del auto, solo podía pensar en una cosa: Estoy vivo.

"In our days, we will say, what our ghosts will say"
Sam Beam

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